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domingo, octubre 2, 2022
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Cesantearon a enfermero que filmó a enfermeras sin ropa en el hospital San Roque

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El Ministerio de Salud dispuso la cesantía de un enfermero que en 2018 filmó con un celular a un grupo de enfermeras que se cambiaba de ropas en la Unidad de Terapia Intensiva, sin que ninguna advirtiera en el momento esa situación.
Empleado habría filmado a más de 30 personas en un baño del hospital San Roque

La denuncia que abrió el sumario administrativo reprochó al enfermero Walter Adrián Monzón “en el baño y vestuario de las enfermeras de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Materno Infantil San Roque, haber filmado y fotografiado clandestinamente con un celular que se encontraba dentro del bolsillo de una campera que estaba colgada del perchero de la mencionada habitación, obteniendo de ese modo imágenes de la intimidad de las enfermeras, cambiándose de ropa, desnudas, en un estado de máxima vulnerabilidad, en razón de la tensión que genera la entrada o salida del turno de trabajo en la UTI, degradando y humillando la dignidad de estas personas”.

La situación fue descubierta y denunciada el 19 de octubre de 2018 por la enfermera LFR, y el 23 de ese mes se hizo formal apertura de la investigación a partir de una presentación hecha por el Departamento de Enfermería del Ministerio de Salud, que dio intervención a la Dirección de Asuntos Jurídicos.

Cuando tuvo que dar cuenta de esa situación, el enfermero brindó una explicación insólita: “Yo no niego la situación de filmación. Es verdad: yo tenía ese celular filmando, y la verdad dentro de ese marco, yo no sé lo que me pasó. Hacía mucho tiempo que no me sentía bien, había pedido salir del servicio de Terapia Intensiva. No puedo explicar lo que me pasó. No soy yo, nunca tuve un problema. Quince años trabajando sin problemas con mis compañeros. Yo me considero enfermo”.

Justificó su actitud en su estado de salud: adujo que estaba bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico, a partir de lo cual pensó que el exceso de trabajo y los problemas familiares lo llevaron a esa situación.

El caso llegó a la Justicia
La Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual del Poder Judicial abrió una investigación penal, que se inició el 21 de octubre de 2018. El caso quedó en manos de la fiscal María Eugenia Shmith. Salud requirió un detalle de lo que se encontró en el teléfono celular del enfermero a partir de la prueba pericial realizada por el Gabinete de Informática Forense del Ministerio Público Fiscal.

Así, surgió que el celular del enfermero contenía 1.078 fotografías “y/o capturas de pantalla, en las que se puede observar una habitación con características que permiten inferir que se trata de un baño y/o vestuario, y distintas mujeres – algunas de las cuales se puede ver su rostro- quienes se encuentran en ropa interior o con sus genitales al descubierto, y un registro de 27 video filmaciones”, según se detalla en el decreto N°3.706, del 26 de mayo último, por el que se le aplicó al cesantía al trabajador.

El relato de la enfermera
El relato de la enfermera que descubrió el ardid es significativo. “Yo entraba al turno noche, que sería de 22 a 6. Llegué primero que todos y me encerré en el baño y me cambié tranquila; hay dos baños, uno tiene espejo y entré a cambiarme en ése. Las chicas preferimos cambiarnos en el baño con espejo. En los baños dejamos colgadas camperas. Empecé a cambiarme y comencé a escuchar que sonaba un teléfono y escuchaba un ‘pip’. Como nosotros, los enfermeros, nos conocemos desde hace años porque trabajamos juntos, y el celular sonaba seguido, pensé que tal vez era una urgencia o que estaban llamando a alguien y fui a la campera y saqué el celular que estaba como enganchado a un orificio de un botón que faltaba del bolsillo de la campera, o sea, la cámara del celular estaba encastrado en un agujero de la campera donde había un botón. Saqué el celular y lo primero que vi es que me estaba filmando. Me asusté y borré mi filmación y entonces, al borrar esa filmación, aparecieron las anteriores, y se mostraban a mis compañeros/as cambiándose, desnudos, utilizando el baño. Dejé el celular en el bolsillo y me fui del baño. Yo estaba muy nerviosa. En esa guardia estuve con GG y le conté lo que había visto; ella no podía creerlo y le pedí que en la próxima guardia que esté con Walter Monzón preste atención y vea si había filmado de nuevo. Yo le dije que se fije en Walter porque reconocí el celular de él, ya que hacía poco que lo había cambiado, el que estaba en la campera era su celular viejo porque Monzón, en la mesa de la UTI (Unidad de Terapia Intensiva), dejaba su celular nuevo y además, inmediatamente me cayó la ficha que Walter siempre estaba yendo al baño, uno preguntaba por él y la respuesta era ´está en el baño´; de eso me di cuenta en ese momento. Mi guardia terminó a las 6 de la mañana y me fui a mi casa”.

El testimonio del entonces director
Los hechos se sucedieron rápidamente. El entonces director del Hospital San Roque, Marcelo Itharte, “decide sacarlo de la guardia con la Policía. Luego de ello, hice la denuncia ante la Fiscalía; a raíz de lo que sucedió tuvimos charlas grupales con dos psicólogos del hospital, pero no tuve que hacer una terapia individual. Me sentí mal y decepcionada en el trabajo. Yo llevo a mi hija a que la atienda la mujer de Monzón, doctora IV, y a raíz de lo que pasó con Monzón, por un tiempo dejé de llevar a mi hija con esa médica porque me daba temor, pero luego me di cuenta que ella no tenía nada que ver; en el hospital se enteró todo el mundo, o sea toda la gente que trabaja allí, enseguida se enteró”.

En su declaración, Itharte -que fue director del San Roque entre 2017 y 2019- declaró:“ Monzón reconoció haber filmado a sus compañeras o compañeros. Yo nunca vi las filmaciones y no sé a quién filmaba. Hubo mucho desmadre, las personas involucradas fueron compañeras mías de trabajo porque me desempeñé durante muchos años en la Terapia Intensiva. Recuerdo haber hablado mucho y con todos los protagonistas a fin de contener la situación que, reitero, fue un desmadre, además intervinieron los gremios y los familiares de las enfermeras de Terapia y las propias enfermeras estaban enfurecidas y dolidas con Monzón; hubo dos reuniones, en una estaba Adrián (Monzón) y la gente del Departamento de Enfermería. En esa reunión Adrián reconoce haber filmado a sus compañeras de trabajo. En esa reunión le pregunté si I, su esposa, que es médica del hospital, sabía y él me dijo que no, por lo cual me ofrecí a ayudarlo para que le pueda contar a su mujer. De ese modo, se hace la segunda reunión en la cual estábamos ellos dos y yo y ahí es cuando Adrián le dice a su esposa lo acontecido. Luego llamamos a la Policía para que los acompañe a salir del hospital, a fin de evitar altercados con los compañeros y familiares de éstos porque el ambiente estaba agresivo. Todos estaban furiosos con Adrián. Luego Adrián se tomó licencia y ya no volví a verlo;… los compañeros de trabajo se enteraron por los medios y por los pasillos del hospital y respecto de los familiares de los pacientes, supongo que también se enteraron; hubo mucho enojo, gente que aprovechó esos enojos, gente que lo tomó a broma enviando memes y bromeaba con el problema. En la Terapia, por dos o tres meses, no hubo reasignaciones, o sea si no había tanto trabajo en la Terapia, se les daba franco, además recibieron asistencia de salud mental de la Provincia: salió en la TV pero no sé cómo repercutió en la sociedad ya que no tengo forma de medirlo; a mi modo de ver, desde el hospital tratamos de resolver el problema, nada se ocultó, tratamos de ser una gestión transparente, no meterlo debajo de la alfombra sino abordarlo y esa es la imagen que se dio desde el hospital”.

En la Justicia, la investigación penal no prosperó. El decreto del Ministerio de Salud que dispuso la cesantía del enfermero da cuenta que la Unidad Fiscal de Violencia de Género desestimó la denuncia “en razón de entender que las conductas desplegadas por el agente Walter Adrián Monzón no encuadran en una descripción fáctica tipificada penalmente”.