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viernes, septiembre 24, 2021
ParanáTv/Cine

Actor paranaense en Brasil

Mandar a un amigo.

Con un bolso que incluía sólo ropa de verano (bermudas y remeras), un pasaje de ida a San Pablo (Brasil) para el 14 de febrero de 2019 y uno de regreso a la Argentina para el 3 de abril, es así como se fue de la capital entrerriana el actor y dibujante Santiago Acosta Cis hace dos años. Lo que en principio iba a ser un viaje breve se tornó en el puntapié para adentrarse al mundo de la industria audiovisual en una de las potencias en el mundo en esta materia,lo cual derivó en la decisión de radicarse allá. Santiago Acosta Cis nació y se crió en Paraná, estuvo siempre vinculado a la música y el teatro.

Desde su adolescencia integró distintas bandas, y en sus últimos seis años viviendo en la ciudad fue el baterista del grupo Entre Gritos. Por su parte, su encuentro con el teatro desde la escuela despertó su interés y lo llevó a integrar elencos de diferentes obras. Pero su capacidad no sólo se limita a la música y el teatro, sino también al dibujo, otra de sus pasiones. Su vida dio un giro inesperado cuando tenía 25 años, y sobre esa experiencia, así como también acerca de su presente, Acosta Cis dialogó con la revista Tuya! en una entrevista por videollamada desde San Pablo.

—¿En qué momento de tu vida te acercaste al teatro?

—Mi primer encuentro con el teatro fue en la escuela, estudié en la Escuela Normal y después me dediqué a la música desde los 15 años. Hice danza clásica también, y después conocí a Olivia Reinhartt, que es una directora de Teatro de Nogoyá. Ella es la persona que me introdujo realmente al teatro. Olivia es a quien le debo haber querido ser actor. Cuando la conocí empezamos a hacer un grupo de teatro libre y luego más orientado para hacer obras. Hicimos la obra Ignoro por qué lo hiciste y de hecho fuimos a varios lugares de Entre Ríos a presentarla. Luego dejé de integrar el grupo porque en paralelo continuaba con la banda.

En ese momento también renuncié al trabajo y abandoné la facultad. Estuve más o menos un año sin actuar. Al tiempo me acerqué a Raúl Eusebi, la persona con la cual aprendí otro tipo de teatro que no conocía, y con él trabajé en el desmontaje de Rabia hermano que hasta antes de la pandemia estuvo en los teatros.

En 2018 cerré mi año en cartelera con ellos y también con una muestra que hizo la Biblioteca Popular de Paraná donde estaban mis dibujos expuestos. Mi año cerró muy artísticamente, aunque había dejado la banda.

—¿Cómo llegó la posibilidad de irte a Brasil?

—En diciembre de 2018 se hizo un festival de cine internacional en la Vieja Usina y yo no tenía trabajo porque había renunciado. Estaba haciendo changas de lo que fuera, desde albañilería, plomería y mudanzas hasta que me llamó un amigo de una empresa proveedora de agua y me dijo si quería vender agua. Necesitaba la plata y dije que sí, sin saber que era un festival de cine. Cuando llegué al lugar conocí en esos cinco días a un grupo de personas. Entre ellas había tres que eran de Brasil y que fueron a concursar con un corto con el cual ganaron. En esos cinco días nos hicimos muy amigos, aunque no sabían que yo era actor ni que dibujaba. Yo era el pibe que vendía agua. Simplemente los guié por lugares para conocer como el parque, la costanera y demás. En uno de los últimos días de su estadía me preguntaron ‘qué hacés de tu vida’ y les dije que era actor, baterista y dibujante. El último día que ellos estuvieron en Paraná me invitaron a ir a Brasil a hacer una producción independiente. Les dije que sí pero tomado todo con pinzas. Finalmente se fueron de Paraná y regresaron a Brasil. Al tiempo se conformó un grupo de WhatsApp, y se armó un equipo para venir a Brasil. Vendí la batería, que fue lo más doloroso, y me subí al avión el 15 de febrero con la idea de volver el 3 de abril, de hecho tenía el pasaje comprado. Llegué a Brasil en época de carnaval y arribé al epicentro del cine, por lo tanto las personas que empecé a conocer eran actores de Netflix y de La Globo.

—¿Cómo fue ese primer tiempo allá?

—Tras pisar San Pablo empecé a comunicarme con contactos que había hecho. También comencé a estudiar Portugués porque no sabía nada, nada y para actuar era un factor elemental. Empecé a hacer castings y a conocer personas, y fue así que empecé a trabajar en una ópera en el teatro San Pedro -que es uno de los teatros más importantes de Brasil- y a partir de ahí me llamaron para hacer una serie de HBO y luego comencé a tomar trabajos como cortos. Pero también, más allá de ser actor y trabajar en esta profesión, también tuve que buscarme otro trabajo para vivir ya que por lo menos al principio es así. Necesitaba pagar el alquiler, vivir bien y pagar coachs, clases de teatro,idioma, fonética, que es lo que hice así que conseguí trabajo en una productora como editor de videos para publicidades y es eso lo que paga las cuentas.

—¿Para obtener tu trabajo como editor tenías una base de conocimientos?

—Sí, en Paraná había trabajado para una productora de San Benito y empecé a hacer videos para diferentes cosas. También hice animaciones e incursioné en lo que es el 3D. Y en Brasil dije ‘de albañil “Vendí la batería, que fue lo más doloroso, y me subí al avión el 15 de febrero con la idea de volver el 3 de abril”, señaló el actor. no quiero trabajar’ y como sabía editar videos me apoyé en eso. Entré a trabajar en la productora con un tiempo de prueba aunque el sueldo era bajísimo. Con la prueba que era una persona con capacidad para el trabajo. Ahora me desempeño en otra productora que es del mismo grupo y hoy estoy muy bien, con un salario alto y en blanco.

—¿Con qué te encontraste en Brasil en términos culturales y qué te movilizó a quedarte allá?

—Cuando llegué y conocí la cultura de Brasil y la raíz que ellos tienen fue lo que me terminó por convencer para quedarme. El brasileño tiene una raíz muy propia que siento que el argentino históricamente fue colonizado y el brasileño fue esclavizado, entonces siento que en argentina la raíz es un poco más europeizada. Y me fasciné con la cultura, los brasileños son muy originales y muy auténticos. Me enamoré de Brasil y acá tenía posibilidades de ser alguien. En Paraná comencé en la cultura con 15 años en bandas y participé en manifestaciones en las calles, en las plazas y en actividades culturales. Siempre fui un militante de la cultura. Entonces pude ver siempre que la cultura está muy maltratada y considero que Paraná tiene muchísimos músicos. De cada 10 personas, nueve hacen una actividad artística. Hay muchos artistas en la ciudad y no hay espacio para esas personas.

—¿Ese maltrato a la cultura te hizo el click en la cabeza para irte?

—Cuando cumplí 25 años me cansé, dije hace 10 años que estoy en la movida cultural y seguimos remando.

En ese momento me di cuenta de que los músicos estaban muy curtidos y con quien hablaras te decía que estaba cansado de pelearla. Y yo decía ¡no, no puede ser, quiero más! y fue ahí cuando dije basta. Me rendí y dejé la banda, aunque seguía haciendo teatro y dibujando.

—¿Sentís que en Brasil tenías y tenés más posibilidades?

—Cuando surgió la oportunidad en Brasil y fui llamado para hacer trabajos, donde las ideas mías también eran escuchadas, me di cuenta de que tenía valor e importancia y no solamente en el sentido de decirme ‘ah qué lindo’ sino que además otras personas de Brasil me decían ‘me hiciste pensar distinto’. Al ver que todo lo que hacía era valorado dije listo, es acá. No es que en Paraná no fuera valorado, porque yo no estaría acá (San Pablo) si no fuese por las personas que me apoyaron en Paraná.

—¿Cómo te afectó la pandemia en Brasil?

—Acá fue muy difícil, pero como yo trabajaba en la productora de publicidad para mí fue mejor desde el punto de vista económico porque conseguí trabajar mucho. No perdí el trabajo, y hoy en día incluso cerré contrato con otra productora más. Me trató muy mal la pandemia con respecto a la parteartística porque todo se paró. San Pablo es habitado por mucha gente de afuera, la cantidad de acentos que ves acá es muy amplia y hay actores de una carrera importante y se quedaron sin plata. Yo por lo menos no podría actuar pero tenía trabajo, comida y techo. Eso fue muy fuerte de ver. Nosotros no podíamos trabajar y es necesario decir que el cine y el teatro no podría ser sin aquellas personas que no vemos que son los sonidistas, camarógrafos, teloneros y esas personas hacen el cine y el teatro. Por lo tanto, una gran cantidad de personas no podían trabajar. Cuando volvió la publicidad que fue lo primero del rubro, los actores volvieron a tener trabajo en grupos reducidos. Fue triste de ver, pero personalmente en cuanto a salud no me afectó, y además ya estoy vacunado. Aunque como todos saben la pandemia en Brasil fue hasta fomentada.

—¿Cuáles han sido tus últimos trabajos de cine donde quizás se pueden ver en Argentina?

—Se estrenó la primera temporada de la serie brasileña Os Ausentes de la HBO Max donde hice una participación chica y que si se confirma la segunda temporada muy probablemente mi personaje esté. Ahora también la van a transmitir por TNT. Estoy trabajando además en investigación dentro de lo que es el teatro del absurdo y vamos a exponer junto a un director nuestro trabajo. Después entramos en un nuevo proceso de investigación para indagar sobre el drama volcado en otro lugar. También estoy trabajando en un corto surrealista con stop motion aunque no va a salir para que lo vea el público sino para presentar en festivales. Asimismo, estoy en la producción y guión de un mediometraje que será firmado con Felipe Suárez, que es mi compañero de teatro.

—¿Qué complicaciones tuviste y tenés con el acento argentino?

—Mi acento es todavía muy marcado, y lo estoy trabajando mucho. Por ejemplo, no puedo hacer un pibe brasileño de la villa por mi acento justamente.

—¿Hablás todo el tiempo en portugués?

—Sí, todo el tiempo. Hasta sueño en portugués y las expresiones también las digo en portugués. Sin embargo, ahora hice un casting para una ópera de Piazolla María de Buenos Aires que la van a hacer acá y era todo hablado en lunfardo. Entonces en ese caso sí dejé el portugués por un momento.

—¿Con tu familia te hablás seguido?¿cómo manejás la distancia?

—Tuve la oportunidad y la suerte con todo el trabajo que estaba haciendo de publicidad de traer a mi mamá en marzo de este año. Yo tengo cuatro hermanos y mi vieja, éramos nosotros seis un equipo. Y cualquier cosa que pasa estoy ahí, es una relación muy constante.

—Además de extrañar a tu familia ¿Extrañás también alguna costumbre?

—Extraño la yerba, el fernet y la milanesa. Las milanesas de acá no son buenas.Y por ahí que llueva y se hagan tortas fritas también es algo que extraño mucho. Acá se hace una especie de buñuelo en lugares más alejados de San Pablo. La seguridad también en San Pablo es otra cosa, todas las casas de hecho tienen seguridad las 24 horas, y en Paraná es distinto. También acá hay mucha gente viviendo en la calle.