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domingo, julio 3, 2022
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Santo Tome: Debían recuperar 940 pesos, cobraron casi un millón por error y lo devolvieron

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Nicolás López, de 31 años, y su esposa, Alejandra Pocovi de 36, terminaban de comprar un «changuito» virtual de varios artículos por la plataforma Mercado Libre. Uno de los productos adquiridos no les llegó, y la vendedora les debía hacer un reintegro de 940 pesos. Pero se equivocó en la transferencia: en lugar de enviarles ese monto, les transfirió nada menos que un millón de pesos.

El joven matrimonio pudo haberse quedado con semejante cantidad de dinero; pudo acaso haber no respondido nunca más a la vendedora, pero no: se comunicaron con ella, le dijeron que se tranquilizara y le devolvieron todo ese monto al otro día. A veces pasa que cuando los valores humanos parecen caer en ruinas, aparece el sentido de la honradez y, con ello, la esperanza de una sociedad mejor vuelve a florecer.

López y Pocovi viven en barrio Iriondo, en la ciudad de Santo Tomé, en una casa simple, de clase media. Tienen dos hijos: Agustín de 8 años y Priscila de 14. Mantenían una tabaquería, con mucho esfuerzo y a duras penas. Pero hace unas semanas debieron cerrar el negocio porque no funcionó, y porque la pandemia dejó ese coletazo en las economías familiares que aún no termina de superarse. Ahora se estaban dedicando a la compraventa online, a adquirir productos para elaborar artesanías y comercializarlas. Y en el medio de todo el cambio, les ocurrió este episodio increíble.

«Fue así: hicimos una compra, y nos tuvieron que devolver un producto que no tenían en stock; entonces no debían reintegrar 940 pesos, ¡pero la vendedora nos depositó un millón de pesos! Se equivocó, claro. Estábamos los dos como locos, porque veíamos semejante cantidad de plata en nuestra cuenta, y nos preguntábamos qué había pasado. Pensamos que podía haber una falla en el sistema, pero no», relata Alejandra Pocovi.

«Ceros de más»

La vendedora, que es de Buenos Aires, empezó a escribirles desesperada por la plataforma de Mercado Libre, a mandarles mensajes por WhatsApp, a llamarlos: «Me equivoqué y puse ceros de más», le decía al matrimonio santotomesino. La señora no se dio cuenta de inmediato: fue horas después de la transacción. O sea que pasó bastante tiempo hasta que los tres involucrados se dieron cuenta del error.

Como no se puede devolver tanta cantidad de dinero al instante, había que esperar 24 horas. Es decir, aguantar la ansiedad hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Esa noche no durmieron ni Nicolás, ni Alejandra ni mucho menos la vendedora que se equivocó en la transferencia. Y una vez que se realizó la operación de devolución, la mujer se comunicó con el matrimonio: estuvieron hablando una hora por teléfono. No alcanzaban las palabras de agradecimiento.

Si uno quisiera, a esa plata se la retira de Mercado Libre y se «borra del mapa». «Aparte, hoy en día, ¿quién devuelve un millón de pesos?», se pregunta Pocovi en voz alta, sonriendo un poco. «Pero nosotros ni lo dudamos: cuando nos dimos cuenta de lo que había pasado, le devolvimos todo a la vendedora. Somos una familia de laburantes, muy creyentes, y eso de ‘quien mal hace, mal acaba’ es una frase que nos marcó siempre», asegura.

Historia de familia
El matrimonio tenía una tabaquería que habían instalado en Santo Tomé como proyecto conjunto. El emprendimiento duró cuatro años, y hace un mes debieron cerrarlo porque no funcionó. Se pusieron a hacer negocios online, básicamente a revender cosas que tenían.

«Estábamos empezando unos trabajos en artesanía para ir a las ferias o hacer ventas online. Justo esa noche nos pasó esto. Lo que le adquirimos fue ‘carrito’, que es una compra de varias cosas. Y la vendedora se olvidó de mandarnos algo, que era un alcohol isopropílico y que costaba 940 pesos; entonces nos tenía que devolver ese monto. Pero se equivocó de ceros… pobre mujer. Imaginate mi cara cuando vi en mi cuenta un millón de pesos. Si hasta el día anterior tenía unos pocos pesos nada más», dice Nicolás.

“Siempre hay que hacer el bien, porque de lo contrario, todo vuelve. Y si hacés las cosas mal, mal te va a venir de alguna otra forma. Y toda plata que uno encuentre o le llegue y que no sea propia hay que devolverla, porque uno no sabe si el dueño de ese dinero es un laburante, si se la ganó con mucho sacrificio; pero se lo ganó. Más allá de esta situación que vivimos, sobre la cual muchos pueden creer que pudo haber sido una oportunidad para salir adelante, lo que había que hacer lo hicimos, porque, así como Dios bendice, Dios castiga también. Y el mismo Dios, de alguna manera, nos va a ayudar, y quizás algo bueno a partir de ahora nos pasa», coinciden Nicolás y Alejandra, mostrando su fe cristiana.